miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Qué tiene Ikea para que no podamos dejar de comprar?


Ya hace casi dos décadas que el negocio de decoración doméstica más rentable llegó a nuestro país, convirtiéndose en el terror de las tiendas de muebles. Hoy la multinacional sueca cuenta con 283 tiendas en 26 países y un volumen de negocio cercano a los 20.000 millones de euros. Pero ¿Cuál es su secreto?


En sus tiendas, todo está calculado al milímetro para que no puedas salir fácilmente de allí. Los pasillos y las diferentes secciones conforman un laberinto perfecto que obliga a los clientes a hacer el recorrido de principio a fin, pasando todo un día en tu tienda favorita: Ikea.

Laberinto con una sola salida: la caja registradora

Alan Penn, director del Centro para la construcción de ambientes virtuales del University College de Londres, asegura que la disposición en la que los elementos se sitúan en los establecimientos de Ikea es un "arma psicológica" que lleva al comprador a permanecer en su interior mucho tiempo. Ese rato extra que pasamos en la tienda es lo que dispara compras por impulso.

Para Penn, la única manera de escapar al encanto de Ikea es no pisar su territorio. "En el momento que entras en el almacén, los precios se nos aparecen tan baratos que se hace imposible no comprar todo aquello que nos llama la atención", asegura el profesor universitario con resignación.

El recorrido por la tienda está claro: ¿O no?


Ocho horas comprando

Una investigación realizada por el Centro de Estudios Bluewater de Reino Unido ha revelado que el comprador medio emplea casi tres horas en recorrer el establecimiento. Sin embargo, un de los descubrimientos más sorprendentes del informe es que un buen número de clientes pasa hasta ocho horas comprando en Ikea.

Otro de los grandes atractivos de la cadena de tiendas de decoración fundada en 1943 por Ingvar Kamprad son su zona de restaurante y las áreas de juego, que facilitan la excursión familiar a los establecimientos.

Pero Carole Reddish, directora general adjunta de Ikea para Reino Unido e Irlanda, niega que el diseño de sus tiendas tengan la intención de confundir al público. Reddish ha defendido recientemente la estrategia de la compañía asegurando que "nuestras salas de exhibición de muebles se han diseñado para ofrecer a nuestros clientes el mayor número posible de ideas para todas las áreas su hogar, que incluyen la cocina, dormitorio y salón". Además, según la directiva, existe la posibilidad de comprar online o a través del catálogo y así no tener que desplazarse a la tienda.

Parece que la dificultad que hay para encontrar un trabajador de Ikea que nos atienda, o el hecho de tener que cargar y montar los muebles en casa, no suponen un impedimento para que el negocio vaya viento en popa y muchos se planteen una visita a Ikea como plan de fin de semana, mientras que otros tienen auténticas pesadillas sólo con oír el nombre de la tienda que ha convertido en oro el "hágalo usted mismo".

Yo compré muebles para dos habitaciones en Ikea y aún me estoy acordando de los juramentos que eche primero para cargarlos en la furgoneta que tuve que pedir prestada, después para subirlos a casa y al final en casa al montar los muebles.

Todo muy sueco, este mueble necesita: 17 tornillos, 17 tuercas y 17 arandelas, y ahí están en la caja, el número exacto, ni una más ni una menos... mentira en mi caja faltaba un tornillo y hubo que dejarlo sin montar hasta hacer otra visita a la tienda y que te dieran el tornillo, y por supuesto comprar más cosas.

Todo muy fácil, muy bien explicado en el libro de instrucciones, pero un coñazo como una catedral.

Acabando, ¿Quién ha ido a Ikea y no ha comido albóndigas suecas?



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2 comentarios:

  1. Lo confirmo, encontrar el camino de salida en las tiendas de IKEA es un suplicio.

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  2. Prueba a seguir las flechas que hay en el suelo...
    Por cierto, las albóndigas, desde que les quitaron la carne de caballo, no están tan buenas.
    Me gusta tu blog.

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