miércoles, 2 de noviembre de 2016

Belfegor el fantasma de "El Louvre"



En 1966 Televisión Española, en su primera cadena, y en un horario estelar nocturno, comienza a emitir Belphegor el Fantasma del Louvre, compuesta por 13 episodios de 26 minutos cada uno.


La serie para mayores de 18 años, y por tanto con sus dos rombos de rigor, consigue que los españoles permanezcan durante varias semanas pegados al televisor para averiguar qué se esconde detrás de la máscara de cuero del fantasma. Consigue un share del 98%, es decir que de cada cien personas que veían la televisión 98 estaban disfrutando con Belphegor. El otro 2% estaría viendo el UHF porque no había otra.


Como dicen en la web ciencia-ficcion.com, la historia se remonta a 1927 cuando Arthur Bernède publica ese mismo año, en Le Petit Parisien, "BELPHEGOR, UNA NOVELA DE AVENTURAS MODERNAS". Su publicación, en forma de serial, constó de dos partes que se titularon: DE MISTERIO EN MISTERIO y EL FANTASMA NEGRO.
Inspirada en la moda de la época, la aventura se desarrolló en un ambiente exótico, con mitos extraños y arcanos misterios. El autor trajo a un París de los años veinte un misterio ancestral relacionado con la magia. Como ocurría con las aventuras de Holmes, aunque existe un trasfondo misterioso y sobrenatural, el enigma es explicado sin tener que recurrir a lo mágico.


En Francia se emitió el 11 de marzo del mismo año a las 20.30 horas de un sábado. Esta versión original que pudieron disfrutar los franceses constó de 4 episodios de 80 minutos cada uno de ellos. El éxito en ese país fue impresionante. Los que no tenían televisión acudían a las casas de los vecinos más pudientes para ver los episodios. Se convirtió rápidamente en un icono del que todo el mundo hablaba. Incluso llegó a eclipsar las elecciones municipales francesas de ese año. La serie reunía muchos elementos que la hicieron muy atractiva: misterio, bellas mujeres, villanos clásicos, el Louvre y París.

La trama comienza con un rumor que circula por el vieux París: un fantasma se pasea por el museo del Louvre como Perico por su casa. Uno de los guardianes del museo, Gautrais, (llamado Glu-Glu por su afición a los buenos vinos de Burdeos) lo ha visto e incluso ha disparado contra él. Como es natural la historia no es creída por nadie y el director del museo le amenaza con el despido fulminante si sigue empinado el codo.

No obstante el jefe de los guardianes del museo, Sabourel, decide quedarse en la misma sala donde se dice que apareció el fantasma durante la noche. Lógicamente se encierra sólo en la sala, en vez de ir acompañado de todos los vigilantes. Como consecuencia de su irreflexiva acción al día siguiente es encontrado muerto, aparentemente asesinado, en la sala denominada de los dioses bárbaros. La sala es precintada y es ya la policía la que interviene en la investigación al haberse producido un asesinato.


Un joven estudiante, André Bellegarde, decide investigar por su cuenta y permanece en el museo después de su cierre. Allí se encontrará con una preciosa chica, Colette, y lo único que conseguirá es participar involuntariamente en una trampa que la policía ha propiciado para capturar al fantasma que, por supuesto y ya que aún estamos en el tercer o cuarto episodio, escapa sin mayores problemas. Esta es la primera aparición de Belphegor: arremetiendo y golpeando tanto a André como a la policía. Todos los espectadores esperábamos, comiéndonos las uñas, conocer la identidad del fantasma. Aunque el director, hábilmente, se encargó de ocultarla hasta el último episodio. Belphegor era muy alto con lo cual ninguno de los protagonistas encajaba en el papel. Pero bastaba fijarse un poco en el negro fantasma, para observar que llevaba unos impresionantes zapatos de plataforma que aumentaban su altura 30 o 40 centímetros. El hábil espectador podía deducir que cualquiera de los personajes podía ser el fantasma.



Por fin descubrimos que era la guapísima Juliette Gréco, en su papel de Stéphanie Hiquet, gemela de Laurence, la que se disfrazaba de fantasma. Esto no era voluntario sino que se veía sometida a la voluntad de Williams ya que éste poseía unos notables poderes hipnóticos.


Publicado en "TV - Series de culto".
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