lunes, 19 de septiembre de 2016

Vamos a la playa


Bueno, después de casi 15 días sin conexión a Internet (y que poco la he echado en falta), ya estamos de nuevo en el tajo.

Ya sabéis que a nosotros nos gusta la playa, sobre todo para dar largos paseos a marcha rápida (algo menos que la de Rajoy) y que no nos gustan las playas atiborradas de gente donde en el momento que coges la toalla del suelo para secarte te planta la suya el de al lado y adiós sitio. 

Por esto, decidimos retrasar las vacaciones hasta primeros de septiembre, que siempre hay menos gente, y además buscar un lugar tranquilo sin aglomeraciones, lo que nos llevó a elegir este lugar:


La isla de Buda está en el Parque Natural del Delta del Ebro, y en la que en época de cría de los pajaricos está prohibido el acceso, pero en septiembre los polluelos ya han volado del nido y se puede entrar.


La verdad es que no llegamos muy pronto, eran ya las 11 de la mañana y casi no sabemos donde plantar nuestro campamento, aunque al final encontramos un sitio a nuestro gusto.

Esto es lo que se veía a la izquierda de nuestra base:


Y esto hacia la derecha:



Comenzamos nuestro paseo de 30 minutos de ida sin que la playa tuviera visos de terminarse y en el que no nos encontramos con nadie. Lo único que vimos fue este cocodrilo que no nos hizo ni caso, aunque por si acaso tampoco nos acercamos mucho.



Al volver a nuestra base eran más de las 12 y el ambiente ya se había animado algo...






Tras una hora de marcha el estómago estaba reclamando algo y como ya sabíamos que el chiringuito que se ve al fondo era de broma nos habíamos preparado nuestros bocatas de jamón con tomate. Por supuesto con su acompañamiento obligatorio



Para mayor felicidad mía, el agua estaba caliente y hasta me bañe varias veces. 

La marea nos acercó hasta la playa una cosa que no había visto nunca y que no sabía identificar si era animal o planta:




Animal no parecía porque no tenía ni ojos, ni boca, ni nada, así que puse la foto en Facebook para ver si alguien me daba una pista. Tras varios días y una intensa búsqueda me lo han identificado. Parece ser que es un huevo de raya. Échale narices como hará la raya para poner ese huevo con esos cuatro pinchos.

Tras una intensa mañana, que esto del agua cansa mucho y abre un apetito feroz, a eso de las cuatro y media de la tarde tocaba buscar un lugar en el que se apiadaran de nosotros y a esas horas nos dieran a degustar los productos típicos de la tierra.

Lo encontramos en Deltebre y elegimos todo producto local. 

Unos mejillones a la marinera




Escalibada con anchoas


y unos chipirones con habitas



De allí a la ducha, y para completar el día decidimos ir al cine hasta Amposta a ver "Tarde para la ira" (Muy buena película por cierto)




En esta ciudad también han seguido la nefasta política de sacar los cines de la ciudad para llevárselos a las afueras, en este caso a un polígono industrial a 4 o 5 kilómetros de la ciudad.



Cogimos las entradas para la sesión de las 8 y mientras estábamos esperando para entrar ya nos mosqueaba el que había muy poca gente por los pasillos. 11 salas y unas 10 o 12 personas por el hall.

Cuando abrieron las puertas de nuestra sala entramos y nos fuimos a nuestras butacas. Última fila y centrados, el mejor sitio, según dijo la chica de la taquilla.

Pasaron 5 minutos y allí no entraba nadie. Comenzaron con los trailers de los próximos estrenos, y allí no entraba nadie.

Comenzó la película y allí estábamos los dos solos en una sala de 343 butacas (según ponía en la puerta) en lo que podríamos llamar una proyección privada. Era nuestro día de soledad

Y para acabar el día, nada mejor que una buena cena, que ya digo que el mar abre mucho el apetito.





Publicado en "Cosas de casa". Pinchar aquí para ver más.



2 comentarios:

  1. Esta entrada debería figurar en la Enciclopedia en el artículo VACACIONES

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  2. Pues nada, te hago caso y la subo a la Wikipedia

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