jueves, 9 de abril de 2015

Recuerdos de infancia (...9)


Este capítulo dedicado a las medicinas tenía la obligación de iniciarlo con el Vick Vapour-Rub, o como lo hemos conocido toda la vida, el vicvaporus.


Según me cuenta mi madre, cuando yo tenía 3 o 4 años tuvieron que llamar al pediatra porque estaba con un fuerte catarro y mucha fiebre.

Al llegar el pediatra a casa, mi abuela le comenzó a explicar que tosía mucho y que no repiraba bien a pesar de que me había dado vickvaporus por todo el pecho. El pediatra se la quedó mirando y le dijo: "Mire usted señora el vickvaporub le ha hecho al niño lo mismo que si me lo hubiera dado usted a mi en el culo".

¡Como para atreverse ahora a decir algo parecido en la consulta!


No se cuál era la razón de que antes se usaran tanto y ahora casi han desaparecido, pero el caso es que los supositorios era la vía de administración preferida en aquellos tiempos.


Hay otra historia que le ocurrió a Cecilia en sus tiempos de prácticas en el Hospital Provincial de Zaragoza. El otorrino le mandó a un niño unos supositorios para tratar la otitis que tenía. A los pocos días, la madre lo volvió a llevar a la consulta porque no mejoraba, y al explorar los oídos se encontraron con que llevaba un supositorio metido en cada oreja. El otorrino se volvió a la madre y le dijo: "Por el culo señora, los supositorios se ponen por el culo"

Como en nuestros tiempos a los niños cuando salíamos a jugar no nos ponían casco, ni rodilleras ni coderas, ni todas esos cosas que les ponen ahora, casi todos los días aparecíamos en casa con una herida nueva, pero no pasaba porque con un poco de Mercromina y unos Polvos de Azol se curaban rápidamente.



Y si no, para eso estaban los Parches Sor Virginia.


Este es el otro curalotodo que usaban nuestras madres


Para ellas reservaban algo más fuerte como el Optalidón y la Cafiaspirina.


El Optalidón, que con anfetaminas y barbituricos en su composición fue llamado años después la "droga de las amas de casa"

La retirada de las farmacias en 1983 provocó un síndrome de abstinencia masivo entre las usuarias, aproximadamente una de cada dos españolas, según alguna estadistíca.


Eran otros tiempos, tiempos en los que el boticario es nuestro mejor camello. A las madres Optalidón a tutiplén, a los jóvenes Centramina (anfetaminas) para estudiar, a los niños opiáceos para la tos...


Como yo era un niño bastante desganado todos los días antes de comer me tenía que tomar mi comprimido efervescente y mi ampolla de sabor asqueroso.



Realmente hacen efecto para abrir el apetito, un poco tarde pero lo hacen. Ahora 40 años después me como todo lo que pillo.

En todas las casas estaba el correspondiente botiquín


La lata de gasas estériles, hasta que la abrías y toquitebas todas, pero la volvías a cerrar y hasta la próxima.


El rollo de algodón


Además de los supositorios, a los médicos de antes les encantaban las inyecciones. Recuerdo cuando venía casa el prácticante (ni enfermera, ni ATS ni leches, practicante) a poner las inyecciones con la jeringuilla y la aguja que traía en su caja metálica.


Te pedía agua, el alcohol y el algodón. Llenaba la caja de agua con la jeringa y la aguja dentro, en el tape de la caja echaba un chorro de alcohol, le daba fuego y ponía encima la caja con la jeringuilla y la aguja y las tenía un ratos hirviendo para desinfectar. Y nada, la aguja, de culo en culo y pincho por me toca.

El culete de los niños quedaba estupendamente con los "polvos de talco" 


Y cuando te comenzaban a salir los dientes ahí tienes el mordedor.


Como la Quina San Clemente ya tiene su entrada hecha, hoy nos toca la competencia, la Quina Santa Catalina, que también se consideraba como un medicamento.


También eran muy utilizadas las cataplasmas


Otra medicina muy utilizada era la Coramina, cuyo efecto fundamental es estimular el sistema circulatorio, aumentando la presión sanguínea, y el respiratorio, pues incrementa el ritmo y la profundidad de las respiraciones. Se empleaba en el colapso respiratorio o en asfixias de recién nacidos.


Y acabo con un tubito que mucha gente llevaba continuamente en el bolsillo, junto con las llaves y el pañuelo (de tela por supuesto). En cuanto notaban un poco de obstrucción en la nariz, inhalación que te pego.



Seguro que vosotros tomabais algunos fármacos famosos y que se me han olvidado. Animaos, escribir un comentario y ampliamos el tema.

Continua en: Recuerdos de infancia (...10) - Televisión


Publicado en "Nostalgia". Pinchar aquí para ver más.




14 comentarios:

  1. Hala a ver si se anima mi hermana a decir la cantidad de Quina San Clemente que tuvo que tomar!!
    A mi poca falta me hizo jajaja apetito siempre he tenido

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  2. el lasa con codeina estaba garantizado todos los inviernos. Muy buen post

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  3. A una niña que estaba malita la llevaron a urgencias y despues de hacerla varias pruevas llegaron a la conclusion que tenian que ponerla una inyeccion o ponerla un supositorio, tras explicarla, la niña dijo que si algo tenia que entrar en su cuerpo que mejor fuera por un.agujero ya echo, asique como era ya mayorcita 10 años la pidieron que se tumbara en la camilla se lo pusieron y ella tan contenta

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  4. En mi juventud me inyectaban Coramina para un padecimiento cardiaco que sufro desde la adolescencia y que se diagnosticó como Síndrome de Brugada a partir de 1992. Gracias a la Coramina pude sobrevivir 4 paradas cardiacas y 3 paradas respiratorias. No sé si aún se comercializa. El caso es que tendría que haber muerto a la edad de 14 o 15 años y ya he cumplido los 70. Los médicos de antes no tenían tantos medios como los de ahora pero sabían hacer su labor.

    Otros medicamentos milagrosos eran el Elixir Paregórico en gotas contra la diarrea y la indigestión, la Fitina para reforzar la memoria y los Parches de Copal para la tortícolis, las lumbalgias y las ciáticas, el jarabe de Belladona en distintos porcentajes y en tinturas para combatir vómitos, asma, epilepsia, en uso oftálmico para dilatar las pupilas, como sedante para inducir al sueño, como suave diurético para combatir la tensión arterial alta, como relajante en el paroxismo palúdico y como febrífugo en infantes y adultos. Y es imposible de olvidar las cogorzas que se pegaban las abuelas y las tías solteronas con la dichosísima Agua del Carmen, todo un record para una "alcoholismo" encubierto que "calmaba" los dolores del alma femenina de finales del siglo XIX hasta muy mediados del siglo XX.
    Un saludo por tan magnífico post.

    S.C.A.H.

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  5. Muy interesante tu aportación Mercedes.
    Gracias

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  6. He visto su post sobre la Kina San Clemente, y si no le importa, aquí le dejo más información sobre otros productos que también se daban cuando yo era joven.
    Además de la Kina San Clemente también nos daban medio vasito de vino dulce, ya fuera un Jerez Pedro Ximénez, un Moscatel de garrafa o un Lácrima Christi (de los que muchos monaguillos solían catar a espaldas de los curas) con una yema de huevo cruda, y esto era para reforzar la dieta y combatir la anemia y el decaimiento si se era mal-comedor (al juicio de nuestras madres y abuelas) o si se estaba flacucho o "despanado", porque en aquella época "estar flaco" era sinónimo de "estar débil y enfermo" y nos atiborraban de lo que fuese para que nos volviésemos "gordos y lustrosos", todo lo contrario a lo que sucede en la actualidad. Claro que, en aquel entonces, no existía Internet, ni televisión, ni móviles, ni juegos electrónicos, así que todo lo que hacíamos era corretear al aire libre, hacer mucho ejercicio físico, ir andando a todas partes (porque el transporte era caro y algo escaso) y por supuesto, ayudábamos en casa en las tareas cotidianas con la escoba, fregando de rodillas, lavando la colada a mano, almidonando y planchando (tampoco había lavadoras, ni lavavajillas, ni cocinas eléctricas) razón por la que había que limpiar la cocina con "blanco España" cada dos días para que todo quedase reluciente y desengrasado y así poder presumir con las vecinas de nuestra "hacendosidad" (perdón por el neologismo) en mantener nuestros hogares como los chorros del oro (cosa que nos hacía aptas para un buen matrimonio desde muy mocitas).

    S.A. (Continua)

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  7. Esto que refiero más arriba, son mis recuerdos de juventud, aunque ahora tengo la "temprana" edad de 92 años (yo digo que soy una "jovencita de 29", porque doy la vuelta a los números para vivir de ilusión, aunque tenga la edad de Matusalén y un millón de alifafes, arrechuchos, achaques y enfermedades, porque lo importante no es el físico, si no la mente).
    Ah!, me olvidaba del no menos famoso "Reconstituyente Ceregumil" a base de un montón de extractos de cereales, legumbres secas, azúcar de caña, miel, vitaminas y minerales, que solían darlo cuando se estaba convaleciente de algún descalabro de la salud y servía lo mismo para un tuberculoso en recuperación que para una recién parida, que para el abuelo que había estado malito con una neumonía o para el nene que tuvo anginas o sarampión, así que era una suerte de "cúralo-todo" para reponerse de cualquier percance en la salud y nos ayudaba a ponernos en pié para demostrar que estábamos mucho mejor.

    S.A. (Continua)

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  8. También había otro reconstituyente muy famoso (esto era allá por 1930 a 1960) llamado Hémostyl, y solían darlo en caso de problemas de anemia severa, ya que era rico en hierro y otros elementos y decían que estaba hecho con sangre de caballo (era un jarabe muy espeso, de un fuerte color sangre y muy dulce que había que diluir en agua, zumos, leche o tisanas para ingerirlo y tenía muy buen sabor). El Hémostyl del Doctor Roussel también se daba a las jovencitas con trastornos de menstruación y que sufrían de grandes hemorragias durante sus periodos, y por increíble que parezca, funcionaba, ya que cortaba la hemorragia y ahuyentaba el decaimiento y el cansancio con gran celeridad. Ignoro si contenía vitamina K y hierro, pero desde luego que carecía de efectos secundarios porque nunca escuché a nadie quejarse de diarreas ni espesamiento hemático (dos efectos secundarios muy clásicos en la ingestión de compuestos con hierro y vitamina K, así que probablemente sí estaba hecho con sangre de caballo como rezaba en el frasco).

    S.A. (Continua)

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  9. Y otra cosa más: Para el dolor de muelas, en mi época, me ponían un emplaste de clavo molido con unas gotas de vinagre de manzana en un algodón sobre la muela y la encía aquejada de flemón y tenía que cambiar el algodón con la mezcla cada 4 horas, y desde luego que era mano de santo porque, no sólo quitaba el dolor de muela si no que también desinfectaba la encía, la desinflamaba y cuando llegaba al dentista estaba lista la muela para extraerla y el flemón había desaparecido como por ensalmo.

    Reciba un cordial saludo.

    S.A.

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  10. Olvidé decir que el clavo era clavo de olor, la especia para condimentar platillos culinarios, porque los clavos de bricolage no son aptos para triturar y mucho menos para usar como específico odontológico.
    Perdón por el despiste (no es problema de memoria si no de vista, que está muy disminuida con la edad y hay que forzar la maquinaria para juntar cuatro letras con sentido). Una vez hecha la aclaración, vuelvo a saludarle cordialmente,

    S.A.

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  11. Señora, da gusto leer sus comentarios, super interesantes. Yo cuando cumpla "29" quiero expresarme como ud.

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    1. Lunes, 16 de enero de 2017

      Amable y gentil Anónimo:

      Nací en 1924, en plena década de los "locos años 20" (como decían entonces), pero lo cierto es que de "locos" tenían poco o nada para el común de las personas de clase humilde y clase media, ya que la "locura" estaba imbuida por una clase social que podía permitirse el "descoco y la vida loca" porque no tenían que trabajar con dureza para sacar sus vidas adelante. "No todo lo que reluce es oro", así reza el refrán que, como todos los refranes, suelen "ser sabios por viejos y experimentados". Gracias por su elegancia al responder a mi serie de comentarios. Reciba un saludo lleno de reconocimiento por su excelente educación y su amabilidad.

      SA

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    2. Da gusto contar entre los seguidores del blog de una persona tan amable y que además nos haga aportaciones tan interesantes como las suyas. Espero que siga siendo lectora fiel. Gracias.

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  12. Sigo odiando los Parches Sor Virginia.
    para el resfriado...
    Eran una tortura de picor y dolor al quitarlo
    Y encima han vuelto al mercado con otra formula y uso.

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