jueves, 5 de marzo de 2015

Recuerdos de infancia (...5)


Vamos con cosillas que teníamos en casa.

La bolsa de deportes blanca de Montreal 76 era lo más "in" para llevar tu equipo de gimnasia al colegio.



Los más antiguos aún seguían llevando la Munich 72, esta con la ventaja de que podía llevarse de bandolera.




Bichos, bichos, en aquellos tiempos había muchos bichos por todo y los combatíamos con el "Fly". Rellenabas el depósito con los venemos y a darle a la palanca adelante y atrás para pulverizar.  





Y sin aerosoles que se carguen la capa de ozono, aunque llevaban DDT que luego dijeron que era malísimo para la salud.




Los interruptores de la luz tabién eran un poco distintos a los actuales




Y colgando de la cabecera de la cama tenía que estar la "pera"




Otro utensilio esencial en una casa de los 60-70 era la máquina de coser. Pobre ama de casa la que no supiera utilizar la "Singer"



De vez en cuando, en la parroquia se organizaban peregrinaciones a Fátima o a Lourdes, y que mejor recuerdo que traerte una botellita de "agua de Lourdes", que era milagrosa y curaba todo, pero luego nunca se abría la botella.



Desde luego el agua milagrosa no se echaba en estos sifones. Eran tiempos en los que se iba a la tienda con el envase vacío para comprar el nuevo. Esto si era reciclar y no lo de ahora. Estaban rellenos de agua de seltz, que no es otra cosa que agua con anhidrido carbónico.



Mucho más típico es este otro, con su funda de plástico protectora




Y claro, tanto darle alagua de seltz no había quien aguantara toda la noche sin mear, y para tenrlo cómodo y no tener que ir hasta el baño, debajo de la cama siempre estaba el orinal.



Este me encanta. Si vas a Toledo que mejor para traerte que unas espadas en miniatura, que además de adornar se utilizan de palillos de dientes, y sobre todo para sacar los caracoles. También reciclables, les pasabas un agua y a por la siguiente dentadura.



Las planchas, bien pesadas, con una buena base de hierro que se ponía a calentar encima de la "cocina económica" y a dejar la ropa sin una arruga.



También se modernizaron y la electricidad llegó a suplir al calentón en la cocina de carbón. Lo del vapor lo dejamos para la siguiente década.


Como las mantas se lavaban más bien poco o nada, había un aparato muy útil para darles buenas sacudidas en el balcón y que saliera bien todo el polvo.





Como se iba con mucha frecuencia a pasar el día y a comer al campo (a la playa se iba menos) en todos los hogares estan el ajuar necesario para las excursiones: Mesa plegable, banquetas, sillas, hamacas...








El termo, la vajilla de plástico, la nevera portátil...









Este vaso que era una chulada. Empujabas hacia abajo y se iba plegando hasta poder guardarlo en una cajita.




Y por supuesto no podían faltar ni la bota ni el porrón.




Las sillas de las terrazas de los bares tampoco eran muy allá.









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