sábado, 21 de febrero de 2015

Recuerdos de infancia (3)


Vamos ahora con todas esas cosas tan estupendas que teníamos en casa, y que ahora con el paso de los años y lo modernos que nos hemos vuelto nos parecen de lo más feo, hortera y friki. 

Me vais a decir a mi que esto no era útil. Termómetro, calderillo para no se qué y cepillo para la ropa todo en una pieza. Me suena que en casa de mis padres aún queda uno parecido colgado en el cuarto de estar.




Vamos hombre, no os hagáis los modernos vosotros que al llegar a casa colgabais las llaves en este precioso recuerdo de Benidorm. Eh, y también tiene termómetro.








El de casa de mis padres no tiene la foto de Benidorm, pero ahí esta colgado nada más entrar al lado de la puerta.

Este precioso plato decorativo no hemos tenido nunca, será que no veraneábamos en levante.




La super-copa de licor que había en todas las casas no se si sabe muy bien para qué, si era de adorno o si era como en este caso para guardar los décimos de la lotería.




Otro inolvidable recuerdo de la vacaciones, la cajita forrada de conchas y una preciosa foto de un lugar típico del pueblo donde te la compraste.




Y si el pueblo al que viajaste no tenía mar tampoco podías quedarte sin recuerdo, la famosa bola que al darle la vuelta se creaba una copiosa nevada.




Este tampoco faltaba nunca por encima de algún mueble de la casa.




Muchas veces estaba al lado del cenicero de Cinzano. La de cientos de miles que fabricarían por que en cada casa había uno y en cada bar 10 o 12.




Pero no era el único cenicero, también tenia que haber uno de estos que al empujar el pitorro hacia abajo giraba y la colilla desaparecia de la vista. 



El tema de la temperatura en casa era serio en aquellos tiempos que no había calefacción. Los braseros yo los recuerdo sobre todo debajo de la mesa camilla, metiendo las piernas dentro de las faldas para entrar en calor.




Para calentar el resto de la habitación teníamos las estufas de leña. De esta aún me queda una en el huerto.




También nos llego la modernidad con las estufas catalíticas de butano.




Todas la madres tienen una, con cientos de botones de diferentes modelos y colores, donde echar mano cuando perdíamos un botón. Siempre te buscaban el más parecido, pero nunca era igual que el resto.




Un libro ya en desuso, creo que ya ni las editan, la guía telefónica. La de Navarra era mucho más fina que esta de la foto, con 50 páginas se acababa. 




A pesar de que la guía era fina y los números no tenían más que tres dígitos (el de mi casa era el 875) los más usuales se apuntaban en esta especie de agenda en la que ponías el selector en la letra elegida y al pulsar abajo se abría por esa página. 




Los teléfonos ya habían evolucionado y el modelo que más se llevaba era este.




Con el tiempo llegó la revolución con el modelo "Góndola"




O este otro que ne vez de disco para marcar llevaba teclas.




En los viajes cortos para no tener que llevar el maletón, que pesaba un quintal, estaba este modelo que se le llamaba el "fin de semana"




Además, siempre se viajaba con tu reloj-despertador que para protegerlo de los golpes se encerraba en su propia cajita.







Publicado en "Nostalgia". Pinchar aquí para ver más.


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