sábado, 14 de febrero de 2015

Recuerdos de infancia (1)


No se si es por el frío o por los días tan oscuros y cortos pero el caso es que últimamente estoy más nostalgico que de costumbre.

La música de los 80 que andaba poniendo estos días de atrás ya me parece hasta demasiado actual, así que voy con una serie de entradas en las que recojo, sin orden ni concierto, una serie de imágenes de objetos que eran de uso común e imprescindibles en todas las casas de aquellos tiempos.

¡Que tiempos en los que cada lata de conserva traía su correspondiente artilugio para abrirla!


Ahora, con el tema de los "abrefácil" cada día es más difícil comerte una lata de sardinas.



¿Os suena la almohadilla? Eran los tiempos en los que los sellos de correos y los sobres de cartas no eran auroadhesivos, venían untados con goma que había que humedecer para que pegara.

Unas gotas de agua y a pasar los sellos por la almohadilla. Claro esto era para los profesionales porque los que escríbiamos una carta al año usábamos el método de pasar el sello por la lengua. Por cierto el gusto de boca que dejaba era asqueroso.

¿En la cocina de que casa no había una báscula para pesar los ingredientes de las recetas?




Las básculas de las tiendas ya eran otra cosa mucho más sofisticada.




Y no te digo nada de las cajas reegistradoras.





Siempre, siempre, siempre había barreños metálicos que se utilizaban para todo, hacer la colada, guardar agua por si la cortaban e incluso como bañera para los niños.





Y para merendar: Pan con chocolate, la merienda de la mayoría de los días del año, eso sí, nunca he visto yo uno tan relleno como el de la foto, eran tiempos de mucho pan y poco chocolate.




Uno de estos aún existe, pero cuando los sacaron a la venta fue una auténtica revolución para el colegio, quién no tenía un Bic cristal y un Bic Naranja no era nadie.




Y aunque tuvieras tu BIC Naranja, la releche era ya tener un boligrafo de cuatro colores:




Y no te digo nada si además era metálico.




¿Quié dijo frío? La última tarea del día, antes de meterte en la cama, era calentar el agua para llevarte al catre la bolsa de agua caliente que quitara el hielo de las sábanas.



Un imprescindible: El bolso de redecilla para ir a la compra.




Como estábamos todo el día en la calle, raro era quien no tenía una bicicleta. Si tenías una BH estabas a la última, o casi, porque siempre había alguien por ahí que tenía una BH pero con "cambios"·


Y si tienes bici, obligatorio tener tu bomba para hincharle las ruedas, que las válvulas perdían aire casi tan rápido como se lo metías.




Esta era una de las armas preferidas por los profesores. ¡Con que facilidad volaba el borrador en dirección al que estaba hablando! ¡Y que puntería tenian los jodidos!





En la "fresquera" de casa no podía faltar un botijo que mantuviera fresquita el agua. Vaya apuros para intentar levantarlo a la vez que apuntabas el chorro a la boca, esi sí, prohíbido chupar el pitorro.




La bomba para sacar agua del pozo. Bien limpia y fresca que salía. En aquellos tiempos no había bichos y no hacía falta depurarla.




Este es un clásico que aún perdura: El butanero. La de chistes sexuales que se han hecho con ellos, y la de niños que había de los que se decía que se parecían más al butanero que al padre.

"Metémela un poquito que luego vendrá mi marido y me la meterá del todo"




Otro que aún perdura, la cafetera italiana, una modernidad para dejar el cafe de puchero.




Y como no, la colección de cajas metálicas que daban con el ColaCao, cada una con su función bien definida.




Seguiremos recordando.

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