jueves, 8 de enero de 2015

Tirar de la manta

Siguiendo con la limpieza de temas que se han ido quedando en el tintero. Hoy voy con un tema que me resultó muy curioso cuando lo conocí.

Una de las expresiones que por desgracia estamos mucho últimamente, y sobre todo referido a temas de corrupción, es la de "tirar de la manta". Todo aquel político, corrupto o defraudador que se ve en apuros judiciales, suele hacer uso de esta amenaza nada velada, queriendo con ello expresar su intención de señalar a otros como partícipes del mismo o similar delito. Pero el origen de esta expresión es muy curioso y muy poco conocido. 

Para descubrir el origen de esta expresión debemos trasladarnos hasta 1610, año en el que se colgó en la Catedral de Tudela (Navarra) un lienzo (manta) en la que estaba impreso el censo con el nombre y apellidos de los conversos que decidieron quedarse tras la expulsión de los judíos de la ciudad, a finales del siglo XV.



Durante más de cien años, la convivencia entre católicos y conversos se llevó a cabo sin apenas problemas, pero estos surgieron cuando a los descendientes de aquellos convertidos se les comenzó a ofrecer empleos públicos o de servicio a la corona.

Los católicos “auténticos”  no lo vieron con buenos ojos, por lo que se decidió crear dicho censo y exponerlo públicamente, para que todo el mundo supiera quiénes no eran “católicos de pura sangre ” sino por conveniencia.

En dicha manta, aparecían impresos los nombres de los descendientes de conversos de la localidad, de manera que quedara bien claro quien era cristiano viejo y quien no.


En origen, "tirar de la manta" significaba decir que alguien estaba inscrito en este lienzo y por lo tanto aludir a la falta de limpieza de sangre de esa persona o familia. De esta manera se le situaba en desventaja ante cualquier disputa o pretensión de acceso a cargo público, haciéndole caer así en un gran descrédito. A mediados del S. XVIII aún podían verse estas mantas en algunas iglesias navarras. 

En el Museo de la Sinagoga de la Catedral de Tudela, se expone actualmente una reproducción de la manta de la ciudad, originariamente colgada en la Capilla del Cristo del Perdón, en la que se pueden leer a tres columnas los casi 200 nombres de los descendientes de judíos conversos de esta localidad, los llamados "mantudos".


Curioso ¿no?

Ya que estamos hablando de la Catedral de Tudela tengo por aquí unas fotos y un vídeo de una de sus partes más emblemáticas, "La Puerta del Juicio"



Es una de las puertas más impresionantes del tardorrománico europeo, por su tamaño y profusión decorativa. Tanto por el apuntamiento de sus arcos como por el tratamiento estilístico de la escultura, debe situarse como primer gótico. 

Actualmente, le falta la policromía que la cubrió y la escena del tímpano, pero como se pudo comprobar en un restauración, seguramente la tuvo, consistente probablemente en una mandorla mística, Cristo en Majestad, con el tetramorfos. 


Consta de ocho arquivoltas y en ellas se narra de forma detallada y exuberante el Juicio Final, con un total de 122 dovelas labradas. Representa en la parte derecha del observador los castigos del infierno y sus torturas y en la parte izquierda personajes saliendo de sus tumbas, acompañados de ángeles. 





Esta dovela, por ejemplo, intentaba dejar bien claro el castigo para los adulteros. ¡Vaya sitio para colgarte! 




Las arquivoltas se apoyan en capiteles historiados. Los capiteles de las columnas de la puerta van desde la creación el cielo, los animales, Adán y Eva, hasta el asesinato de Abel de manos de su hermano Caín.





Publicado en "Cosas de casa". Pinchar aquí para ver más.


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