miércoles, 10 de julio de 2013

Vamos al bingo

Nos habíamos quedado en que íbamos a seguir la recomendación de Moha y nos fuimos a buscar el Círculo Agrícola Cerverano donde los fines de semana se montan sus partidas de bingo.


En un sitio como Cervera no fue difícil encontrarlo así que para allá que entramos. Como yo no había ido nunca al bingo no se si lo que vivimos es lo normal de los bingos o es el caso especial cerveraño.


Al ir a entrar la puerta estaba cerrada y con una luz roja porque estaban jugando una partida y hasta que no acabe no se puede entrar. Al pasar nos encontramos con una salón enorme, con muchas mesas y presidido al fondo por una enorme pantalla donde se van marcando los número que salen y un púlpito donde estaba la señorita que cantaba los números.



El ambiente y la gente que había me recordó más a un club de jubilados que a cualquier otra cosa. Habría unas treinta personas, la gran mayoría pensionistas. Nos fuimos hasta el fondo a una mesa redonda donde cabíamos los 8 dispuestos a jugar nuestra primera partida. Entre el vino de la comida, los gin-tonics, las cañas, el vino de la merienda y el ambiente nos entró una risa floja que a duras penas podíamos disimular.





En cada mesa había un montón de rotuladores Carioca rojos y un cubo haciendo de papelera. El precio de los cartones cambiaba en cada partida de 0,20 a 0,30 y a 0,60, con lo que el importe de los premios era de unos 6-7 euros la línea y alrededor de 20 euros el bingo. 
Comenzamos la primera partida y rápidamente descubrí algo que fui corroborando a lo largo de la noche: A mi me vendían los cartones con los números que no metían en el bombo. Cantaron bingo y yo apenas tenía tres números tachados.


Al cantar y confirmar la validez del bingo, y mientras comenzaba una nueva partida subieron el volumen de la radio donde estaba sintonizada Onda Melodía. Rápidamente aprendimos que cuando bajaba el sonido había que estar preparados para que la señorita comenzara a cantar la nueva partida:
"El premio para la línea es de 7,20 euros y el premio para el bingo es de 21,30 euros. Comenzamos la partida. Sesenta y nueve, seis, nueve…" maldito número, salió en todas las partidas hasta que me dieron un cartón que lo tenía, y dejo de salir.


En la segunda partida vuelta otra vez, cantaron línea y yo sin estrenarme. Dos o tres extracciones después Marian grita: “Línea”. Tierra trágame, todas las miradas hacía nosotros. La señorita indicó que la línea ya había sido cantada y que seguíamos para bingo. Ya no podíamos contener la risa. Marian decía que creía que se podían cantar varias líneas y que por eso lo hizo.


Comenzamos con un cartón cada uno pero pasamos a dos o tres por persona para ver si así hacíamos algo. Yo como no tenía que tachar nada me dedicaba a mirar al público, y en una mesa cercana a la nuestra encontré a una chica, de edad indefinida y sentada sola. Al verla, lo primero que se vino a la cabeza fue Serrat con su Penélope:


Penélope,
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo.
Penélope
se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico.

Esta en vez de al andén se va al bingo.






"Cuarenta, setenta y uno, siete, uno, quince, veintidos..."


Aquí no era como cuando jugábamos de niños con las abuelas: La niña bonita, los dos patitos, el abuelo...



"Sesenta y nueve, seis, nueve..."




Publicado en " Cosas de casa". Pinchar aquí para ver más.











No hay comentarios:

Publicar un comentario