viernes, 7 de junio de 2013

Japiberdeychumi (1)

El pasado día 30 de mayo fue mi cumpleaños, y no sé si será porque los años que cumplo son de rima fácil, o por otra cosa, el caso es que me han hecho dos de los mejores regalos de cumpleaños de mi vida.

El día del cumple fue más o menos normal, aguantando por un lado la bromita de por el ... te la hinco, y por otro a un amigo que no ha hecho deporte en su vida empeñado en llevarme a jugar a pádel el sábado.


Ante mi negativa total, decidió que se venía conmigo a La Mejana a almorzar, pero que le esperara en casa que él llevaba el coche.

El sábado por la mañana todo empezó con esto:


A las 11 de la mañana, yo bajé con mi lata y mi barra de pan (la botella de vino ya la tenía en la caseta) y monté en su coche. El primer desvío debía tomarse a la derecha y el se fué hacia a la izquierda. Ante mi pregunta contestó que el sabía otro camino por el que se llegaba mucho antes.



Cuando llevábamos 20 kilómetros en dirección contraria y obteniendo la callada por respuesta cada que le preguntaba a donde íbamos, dejé de preguntar. 

En un principio, me acordé de que Eduardo parece jugador de Monopoly y se dedica a comprar estaciones, así que pensé que me iba a llevar a ver su última adquisición.



Cuando le dio la gana, casi llegando a los Baños de Fitero, paró en una escombrera y dijo que era hora de almorzar, pero que no comiera mucho por lo que podía pasar luego. Ahí es cuando se me encendió la primera bombilla. “Este me lleva al quinto infierno para tenerme lejos de los demás que están preparando algo”.

De los Baños, llegamos a Cervera del Río Alhama, pasamos de largo y poco más adelante paramos a visitar las ruinas del poblado celtíbero de Contrebia Leucade



No se si fue buena suerte o mala, pero el caso es que estaba cerrado y sólo pudimos ver el parque de la parte de afuera. Esto es todo lo que vímos del yacimiento:




Digo lo de buena suerte no porque no me hubiera gustado verlo, sino porque así el carbón este tuvo que pensarse algo para seguir entreteniéndome. 

Lo que se inventó fue seguir carretera adelante hasta Aguilar del Río del Alhama, con parada previa en el pueblo de Inestrillas,   (3 calles, una plaza, 71 habitantes, 30 hombres y 41 mujeres en enero de 2011, ahora creo que menos, y conocido porque cerca de él se encuentra el yacimiento de icnitas de dinosaurios más antiguas de La Rioja: 140 millones de años. Cinco minutos de visita y sin bajar del coche).




De allí a Aguilar. Paseo por la calle Mayor y por la plaza, otros diez minutos, al coche y otra vez la carrtera por la que habíamos venido
y vuelta a Cervera.

Ya era casi la una y el tío este no decía nada de volver. Hacía tiempo que ya había dado por perdido el vermout, pero algo más animadillo ya podíamos hacer.

Pues sí, paseo por la calle Mayor de Cervera mirando el pedrusco que tiene el pueblo encima. Calle arriba, calle abajo.


Hasta que al doblar una calle aparece al fondo mi señora y toda la cuadrilla de amigos. Allí venían: Cecilia, Ana, Pili, José Luis, y Luis y Marian venidos desde San Sebastián.

No me lo esperaba. Como ya he dicho antes yo creía que me estaban paseando para llevarme luego a otro sitio, pero desde luego lo que no esperaba era tener una celebración en Cervera.

No quiero dar la impresión de fantasmilla, de que cazé rápidamente la cosa, porque me costó bastante rato, y además jugaba con un poco de ventaja. Hace cosa de 1 mes, para un día que me deja Cecilia su móvil un cuarto de hora, le llega un Whatsapp de Ana diciendo: "Tenemos que hablar cuando no este tu marido".



Chubi continued..




Publicado en " Cosas de casa". Pinchar aquí para ver más.



1 comentario:

  1. La entrada es muy buena.
    Estoy deseando seguir leyendo a ver en qué queda la celebración en Cervera...

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