lunes, 17 de diciembre de 2012

Viernes tarde

La tarde-noche del viernes la pasé en un lugar de lo más inesperado para mi. Dos días antes hubiera dicho que ni loco iba a estar allí, pero compromisos familiares casi, casi me obligaron.


La tarde del viernes, pasé dos horas y media en el lugar de la foto, el Teatro Gaztambide, viendo un concierto.

Ya desde antes de entrar, viendo el público que accedía al teatro se confirmaron mis presentimientos, por primera vez en muchos años, entre los asistentes al espectáculo yo era de las personas más jóvenes.

Habrá que decirlo ya, estuve viendo un concierto de Raphael dentro de su gira "Lo mejor de mi vida". Tendré que decir también que no estuve a disgusto, que casi hasta me gusto y es que, me ha ocurrido siempre, una actuación en vivo no tiene nada que ver con escuchar un disco. En el disco hubiera aguantado las dos primeras canciones, como mucho, pero en vivo, estuve dos horas y media como un campeón.


Como no estoy muy seguro de que la gente que me conoce se crea que estuve allí, os dejo mi entrada de platea, de las de 48 euracos, pero como podéis ver me salió bastante más barata.

 

Raphael acumula 326 discos de Oro, 49 de Platino, y el único de uranio entregado en el mundo por ventas de más de 50 millones de copias, ha grabado más de 50 discos de larga duración en español, así como otros en italiano, francés, alemán, inglés y japonés.

El asunto comenzó con puntualidad inglesa a las ocho y media exactas y ya antes de comenzar me encontré (más bien se encontró él) con un público totalmente entregado. Cuando por megafonía anunciaron el comienzo con un simple "Con ustedes Raphael" casi toda la sala se pusó en pié y comenzó a vitorearle y a aplaudir desaforadamente. Un artista no puede tener un mejor comienzo.

Destacar que en esta gira, la mayoría de las actuaciones las hace exclusivamente acompañado de un pianista, pero para esta ocasión se trajo también a un batería, un guitarra, un bajo y otro músico a los teclados.


En esta foto de su gala en Bilbao se ve la escalera de "vedette" que monta en el escenario, aunque en esta ocasión está solo el pianista. Para que farden los de Bilbao, allí solo pianista y en Tudela 5 músicos.

En el espectáculo, fue diseccionando las diversas etapas de su carrera musical, arrancando con una versión del tema "Yo sigo siendo aquel", a la que le ha seguido "Mi gran noche".

Como digo, con un público entregado como un toro bravo, entrando una vez y otra vez al capote y a la muleta. Y para eso que no sabe dar capotazos con la derecha, con la izquierda y hasta de espaldas. Como se notan los 50 años de carrera. Un público sesentón (los más jóvenes) puesto en pié coreando todos y cada uno de sus estribillos.

 


A partir de aquí comenzó con sus canciones de primeros de los años sesenta, intercalando con otras de su nuevo disco. Para mi eran todas nuevas, no me sabía ninguna, y allí estaba yo esperando oir alguna que me sonara. Al rato cantó "Digan lo que digan" y me dije, bueno por lo menos esta me la sé, pero resultó que lo mismo en ésta que en el resto de sus grandes éxitos sólo me sabía la frase del estribillo.

Unas de las partes más espectaculares de la noche fué cuando con un radio de los años 30 cantó a duo con Carlos Gardel el tango "Volver"



A lo largo de la noche hizo alarde de su voz, estupenda para los 69 años del tío, cantando trozos a capella en incluso sin microfono. Después de dos horas y media, más de 35 canciones, todas seguidas, sin un descanso para estirar las piernas, y tras varios bises terminó con la canción "Balada triste de trompeta".



En resumen, una persona que te podrá gustar o no, lo más seguro que no, pero que a su edad, sus problemas de salud, después de tantos grandes éxitos y además en un pueblo se tira ese tiempo en el escenario con una profesionalidad inmensa es digna de alabar.

Vamos, que si la cosa dura media horita más, acabo yo también puesto en pié aplaudiendo.



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