lunes, 18 de julio de 2011

18 de julio.... de 1936

En este capítulo quiero relatar lo que mi padre tuvo que pasar a consecuencia de la guerra civil dentro de lo que yo viví y lo que me contaron familiares y amigos de mi padre, ya que yo solo tenía 11 años.

Mi padre me contaba que estudió en jesuitas, pero como no comulgaba con sus creencias tuvo algún altercado y acabaron por expulsarlo.

Militaba en el partido Izquierda Republicana, del cual era un miembro muy destacado del comité local, lo que le trajo complicaciones.

Cuando el año 1933 se proclamó la Segunda Republica, sacaron a concurso la plaza de Jefe de Impuestos de Tudela, a la que mi padre se presento y ganó.





El puesto de Jefe de Impuestos tenía bastante responsabilidad. La oficina estaba en la Plaza Nueva en lo que hoy son los porches y tenía a dos empleados a su cargo. Para hacerse cargo de la plaza mi padre tuvo que depositar en el ayuntamiento una garantía de 5.000 pesetas, pero como no tenía ese dinero tuvo que hipotecar el huerto, hipoteca que pudo pagar a los 5 años.









El día 18 de Julio de 1936 las terrazas de los bares de la Plaza Nueva estaban repletas de gente pues hacía muy buena noche, y a eso de las 12 entraron por el arco de la calle Ugarte, Doña María una cuadrilla de falangistas con camisas azules y dando voces con gritos de Viva España. El sereno fue a llamarles la atención, pero estos lo retiraron con muy malas formas y en la gresca organizada de repente sonó un tiro.

No veas que lío se formó, gente corriendo para salir de la plaza, otros a esconderse, pero algunos de izquierda tenían alguna pistola y respondieron también con tiros.

En ese momento, por la Carrera legaron otra cuadrilla de falangistas y la Guardia Civil al mando del capitán Ollo y empezaron a detener a gente.

En la esquina de la plaza con la Carrera estaba el Círculo Mercantil a donde entraron y detuvieron a todos los que estaban allí, entre ellos mi padre. Algunos pudieron escapar descolgándose por las ventanas que daban al río Queiles, pero a los demás los llevaron a la cárcel.

Como los cogió de sorpresa, no tuvieron tiempo de ir a la Casa del Pueblo a destruir todos los papeles que tenían, y que al caer en manos de los falangistas les sirvieron para ir deteniendo a todos los que estaban en las listas de los comités y luego fusilarlos.

Todo cambió de un día para otro

Con mi padre en la cárcel, mi madre tenía que llevarle todos los días la comida hasta que a los pocos días los soltaron y nos pareció que ya se había arreglado todo, pero solamente fue un sueño ya que a los pocos días volvieron a por él, llevándolo otra vez a la cárcel, y mi madre otra vez a llevarle la comida todos los días.

Recuerdo que siempre fueron falangistas los que venían a llevarse a mi padre.


Creo que la redacción y sintaxis no es perfecta para publicar un libro, pero es el literal de lo que ha escrito mi padre (86 años). Los hechos son totalmente reales, son los vividos por un chico de 11 años, que vió como se le rompía todo su mundo, familia, amigos, ciudad...

...Continuara...



1 comentario:

  1. Pobre papa, como le cambió la vida, su futuro.... tan brillante, sus perspectivas..y aún así nunca nos ha trasmitido resentimiento ni odio, ni se ha quejado....

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