jueves, 14 de julio de 2011

14 de julio de 1789: la toma de la Bastilla

Hoy se cumplen 222 años de un acto del pueblo que ha sido tomado como el origen de la Revolución Francesa, la cual a su vez ha sido considerada como el nacimiento de los modernos estados.



Allons, enfants de la patrie,
le jour de gloire est arrivé!
contre nous de la tyrannie
l’ étendard, sanglant est levé.
Entendez-vous dans les campagnes
mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans nos bras
egorger nos fils et nos compagnes!…
Auz armes, citoyens! formez vos bataillons!
Marchons! qu’ un sang impur abreuve nos sillons!…

¡Marchemos, hijos de la patria,
el dia de la gloria ha llegado ya!
Contra nosotros el sangriento estandarte de la tiranía se ha levantado.
¿Oís rugir en los campos a esos feroces soldados?
¡Vienen a degollar en nuestros brazos
a nuestros hijos y a nuestras compañeras!
¡A las armas, ciudadanos!
¡formad vuestros batallones!
¡Marchemos! ¡que la sangre impura riegue nuestros campos!…


Esta mañana he oído en la radio la noticia y una explicación que yo no conocía y que echa un poco por tierra toda esa simbología.

Yo siempre había pensado que La Bastilla éra la cárcel donde el Rey tenía preso a medio país, sobre todo gente del pueblo que había comenzado las revueltas, y que su toma significó la liberación de todos y el nacimineto del ser humana libre, sin cadenas y con justicia real, el triunfo de la revolución.

Pues bien, ahora me entero que la toma de La Bastilla no fué algo tan poético como pensaba, que el pueblo de Paris no fué a salvar a los suyos, que sobre todo fué porque se corría el rumor de qu estaba llena de grano y comida, y eso era lo que buscaban en realidad. En La Bastilla había 7 presos, dos de ellos dementes y desde luego ninguno político. Había 19 veces más guardianes que prisioneros: 4 carceleros, 7 funcionarios y 120 guardias y oficiales, todos al mando del gobernador, marqués Bernard-René de Launay, que en cuanto vió a 500 personas frente a él se cagó, y se rindió sin luchar..


Actualmente solo unos cuantos adoquines de diferente color señalan el sitio donde se alzaba la antigua fortaleza en lo que es ahora la Plaza de la Bastilla. Pero parte de sus cimientos pueden verse aún en la estación Bastille del metro.


Menos de un siglo después, en 1880, la Tercera República consagró esta fecha histórica al declararla el Día de la Nación en recuerdo de las 24 horas que transformaron el mundo.



Felicidades a los franceses en su Fiesta Nacional.

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