viernes, 3 de junio de 2011

Para los cocinicas y para los que se duermen en el cine

De cara al fin de semana os dejo una receta, que no he probado, pero que dicen que está riquísima. No es un postre, se sirve como entrante o como guarnición. Vamos a ver quién se anima y nos cuenta el resultado.

Receta de risotto de fresas


Ingredientes para 4 personas

  • 350 gr de arroz carnaroli, 100 gr de cebolla, 100 ml de vino tinto o rosado, 200 gr de fresas limpias, 80 gr de mantequilla, 1 litro de caldo de verduras y 40 ml de nata líquida
Comenzamos poniendo a cocer el caldo de verduras y una vez hierve bajamos el fuego al mínimo y lo mantenemos siempre caliente. En otra cazuela, rehogamos la cebolla bien picada con la mantequilla, y cuando está transparente, añadimos el arroz, que moveremos hasta que esté también transparente.
Una vez en ese punto, añadimos el vino poco a poco para que no enfríe el arroz y dejamos que lo absorba, hasta que se quede sin líquido. En este risotto, por su color, podemos usar vino tinto o rosado o incluso vermú rojo, en lugar del tradicional vino blanco.
A continuación, añadimos el caldo caliente con un cucharón, dejando que el arroz tome el caldo antes de añadir un nuevo cucharón. Y a la vez, movemos para que no se nos agarre en la parte de abajo. Seguimos así, durante unos 17 a 20 minutos, según el tipo de arroz, probando hasta que esté en su punto.
Mientras, vamos limpiando las fresas, y reservamos dos o tres para decorar. Metemos el resto de las fresas en un vaso batidor con la nata líquida y damos unos toques con la batidora, pero sin llegar a triturarlas del todo, es preferible que dejemos algún trocito que dará más presencia a las fresas en el plato al final.
Cuando al arroz le falten unos cinco minutos añadimos el batido de fresas, en dos o tres veces para que no se nos corte la cocción y movemos para que se mezcle. Terminamos cuando el arroz tenga un punto cremoso y decoramos con las fresas reservadas.

Una vez hecho esto nos queda esta maravilla:


Para los que se duermen en el cine:

Aquí tenemos la solución... las palomitas con cafeína.

Se supone, según indica el etiquetado, que cada bolsa de este nuevo producto contiene la misma cafeína que dos tazas de café cargado. Y además, según nos dice, no afecta al sabor de las palomitas que mantienen su sabor salado, si acaso matizado con notas dulzonas de café, no con toques amargos.


Tontadas inventan.

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